Daniela tuvo a su hijo en 2022. Estaba lista para el parto. Nadie le había dicho lo que le iban a pedir las semanas siguientes.
Su mamá, nacida en Ecuador, sí sabía. Cocinó como siempre han cocinado las mujeres de su familia para una recién parida: comida tibia, comida suave, caldos y guisos, y fue firme en que Daniela tenía que descansar. Cuarenta días así. Daniela se recuperó bien, y tardó un tiempo en entender que eso no había sido suerte. Fue la comida, y la insistencia, y tener en casa a alguien que sabía qué hacer.
Un año después tuvo un embarazo molar que terminó en pérdida. Buscó cómo comer y descansar para recuperarse de eso, y no había casi nada. La caída hormonal es real, la digestión se resiente, el agotamiento es real, y en internet no había recetas para nada de eso.
Ese vacío es la razón por la que se certificó. Hizo una certificación en nutrición posparto y construyó Pura Mama para que el cuidado que a ella le tocó en casa no dependa de si tu mamá sabe dártelo.
